5 mitos sobre la creación de empresas culturales

Si Antoine de Saint-Exupéry escribiera El Principito en México después de visitar diversos bazares locales, posiblemente dejaría de lado la frase en que describe a los adultos como seres incapaces de contemplar la belleza y fijarse únicamente en los números. El motivo: en el sector creativo mexicano a los adultos no sólo les gustan los números a la hora de hablar de trabajos y productos bien remunerados, sino también de las características estéticas y sociales de esos bienes. Los creadores locales no sólo como arquitectos de casas de ladrillos rosas, con geranios en las ventanas, sino como generadores de valor para esas construcciones. Y es que, aunque por el escenario en que surgen estas ideas de negocio parezca desalentador impulsar alguna de ellas, en realidad sí es posible hacer una amalgama entre rentabilidad, crecimiento empresarial y gestión cultural.

Para lograr lo anterior, es necesario comenzar erradicando 5 príncipales mitos que un artista o creador piensa a la hora de emprender un negocio basado en la comercialización de sus bienes o servicios: 

  1. Todos los negocios son iguales. Uno de los príncipales frenos a la hora de impulsar una gran idea de negocio cultural es pensar que, como otra persona, está corriendo un proyecto similar al nuestro, puede que éste fracase. De hecho, esta es la principal ventaja para ofrecer productos con más cadenas de valor y rebasar a la competencia.
  2. Hay que ser expertos en finanzas. En realidad, al momento de comenzar la aventura de iniciar un emprendimiento cultural, las únicas habilidades matemáticas necesarias son saber sumar, restar, multiplicar y dividir. Tener dominadas estas operaciones, y poder plasmarlas por escrito, nos permitirá evaluar oportunidades, realizar pronósticos y diagnosticar posibles fallas al momento de emprender.
  3. Sin plan de negocios, no hay negocio. Un Plan de Negocios es un documento necesario a la hora de buscar inversionistas o financiamientos públicos, pues es la guía para saber si el proyecto será rentable o no. Sin embargo, al pensar en plan de negocios, solemos imaginar una tesis abrumadora llena de números y gráficas, cuando en realidad es una traducción formal de un modelo de negocios. ¿Y el modelo de negocios? Es un bosquejo simple de cómo funcionará la empresa y de qué fuentes obtendrá dinero. No más de 10 preguntas podrían ayudarte a crearlo. 
  4. Es necesario tener mucho dinero para emprender. En tiempos donde la economía colaborativa y el mercado por internet han cobrado fuerza, el no poseer mucho dinero no debería ser obstáculo para que una persona ponga en marcha su idea de negocio. Hay sociedades de inversión de más de 20 personas, plataformas de crowdfunding, y fiestas para hacer que el fondeo de un negocio nuevo sea, incluso, divertido.
  5. No existen políticas públicas que apoyen a los creativos. Puede que no existan políticas que impulsen aún, de forma eficiente, la creatividad como negocio en México. Sin embargo, los primeros negocios en el mundo fueron generados sin la ayuda de un gobierno, y aún, la mayoría de las empresas se mantienen así. 

Es imprescindible no perder de vista que, una vez iniciado el negocio, éste entra en una dinámica de mercado general donde la generación de utilidades puede verse reflejada en los próximos 2 años, así que lo recomendable es fijar un salario propio contemplado como gasto. Este pequeño ajuste, así como paciencia, constancia y estrategia, serán los principales aliados para que el negocio nazca y comience a crecer.